
Como veis, este es un blog de celebridades en el que casi todos los protagonistas de las noticias son actores, actrices, cantantes, grupos musicales, etc. Excepto Paris Hilton, todos los rostros conocidos de cuyas noticias nos hacemos eco en este sitio son celebridades que han llegado a la fama gracias a su trabajo.
Desde el principio quisimos obviar a todos los famosillos de tercera que invaden los programas de televisión, cobrando miles de euros por contar sus miserias, sus noches de cama, sus separaciones y discusiones, etc.
Hoy hacemos una excepción para criticar la repugnante proliferación de famo-casposos en televisión y revistas. Tras unos años de tregua (en los que parece que los medios se olvidaron de títeres y fulanas que aprovecharon sus días de fama), estos famo-casposos vuelven a colonizar las parrillas televisivas y las portadas de la prensa rosa… ¿Interesan estos personajes? Las televisiones aducirán que aumentan sus niveles de audiencia y las revistas dirán que se venden más ejemplares… ¡Pues qué pena! Yo apostaría por una audiencia o por unos compradores con más gusto o más inteligencia. O, mejor dicho, yo apostaría por hablar sobre gente con talento.
De todos los cutre-famosos que se pasean por los platós, la reina indiscutible es Belén Esteban, a quien Ana Rosa convirtió en tertuliana y que, cada cierto tiempo, acude a algún programa de vierenes/sábado (En DEC, “Salsa Rosa” o “La Noria” ) para contar los desaires de su ex, de la esposa de su ex, de la familia de su ex o de quien sea… ¡Con lo que cuesta hacer televisión!
La Esteban también aparece en las revistas del cuore, desvirtuando así una especialidad periodística que, hace años, nos divertía con entrevistas o reportajes a cantantes, actores, actrices, etc. Atrás quedaron esos tiempos. Ahora los famosos españoles, los de verdad, no quieren ser entrevistados porque compartir páginas o programa con personajes como Belén Esteban, María José Campanario, Julián Muñoz, Rosario Mohedano o Kiko Rivera (antes Paquirrín).
La Esteban ha sido protagonista hasta de una tesis porque se la considera una heroína del pueblo, una cenicienta de barrio que cada vez que abre la boca suelta una perla, arrancando aplausos de los asistentes a los platós y cobrando más que cualquier mileurista con o sin carrera por hacer gala de sus miserias familiares con su toque inconfundible de chabacanería.
¡Y nos echamos las manos a la cabeza por las cifras que cobra un futbolista! Al menos los futbolistas hacen algo útil... Bien que nos callamos cuando los caspo-famosos cobran una buena suma por contar estupideces.
Qué pena da ver a dónde hemos llegado. Mientras personajes de esta índole aparezcan en televisión y revistas, concediendo exclusivas con las que se forran a costa de montajes o de contar sus separaciones o infidelidades, o de discutir en “Prime Time” con su ex o la novia de su ex o la tía de su ex, una servidora ni verá esas televisiones ni comprará esas revistas. Y lo digo yo, que escribo de famoseo, dirán ustedes… pero de otro famoseo, como he dicho en un principio. De gente que pueda gustar más o menos, que tenga sus admiradores o detractores pero que se ganan la vida trabajando en películas, series o subiéndose a un escenario.
Y por último quisiera decir que el programa “La Noria”, que cuenta con un presentador fantástico como es Jordi González, nos ha decepcionado… Al principio entrevistaban a gente interesante pero, últimamente, se han convertido en un “Salsa Rosa 2″

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